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Comarcas

Un matrimonio de Mos al borde del desahucio clama ayuda: «No tenemos dónde ir»

Jesús Fernández y Clara Fervenza tienen dos hijas, de 16 y 20 años

RUTH VILLAR/ La pesadilla en la que se encuentra este matrimonio de Mos, con dos hijas de 16 y 20 años, suma y sigue. No sólo saben que, si nada lo remedia, les desahuciarán de su hogar el próximo día 4 de mayo, sino que, como ocurre en la mayoría de los casos, la deuda con el banco -de más de 155.000€se mantendrá.

«No tenemos dónde ir, ayúdennos», con esta petición recogida por vigoalminuto tanto Jesús Fernández como Clara Fervenza aseguraron que no levantan cabeza, que todo lo ven negro y que no saben qué será de su vida, ni de la de sus hijas, después de que se proceda al cambio de cerradura de su casa como marca la normativa.

La pareja pide que se le ofrezca un alquiler social para no tener que abandonar su casa y verse literalmente en la calle. Según relató Jesús, desde que el Banco Popular subastara su casa por impago de las letras hipotecarias ni duermen ni tienen esperanza. «Lo vemos todos muy negro», indicó este padre de familia.

Jesús y Clara decidieron comprar su casa, ubicada en la parroquia de Cela, concretamente, en la zona rural de Herville de Mos, en 2007 cuando él trabajaba como autonómo de barnizador. Pero perdió su trabajo y hoy sólo viven con los 500€ que gana ella, pero que no les da para vivir.

Al banco no sólo le deben 141.000€ de la casa, también otros 12.000€ de un segundo crédito con el que intentaron salir de las deudas que ya habían adquirido sino además otros 3.000€.

Para arropar a esta familia desesperada ante el avance del calendario, la Plataforma de Afectados por la Hipotecas  de Vigo-Tui-Baixo Miño, a través del partido ciudadano de reciente creación Demos el Cambio, presentó hoy una moción en el Ayuntamiento de Vigo exigiendo que se modifique la ley hipotecaria y que se establezca la dación en pago.

Según este matrimonio de Mos, no se trata de no pagar la casa, que ni tan siquiera está acabada, sino de que el banco les reciba y que les permita un alquiler para, cuando toda esta locura de la crisis pase, vuelvan a pagar puntualmente.

«Nuestra casa es modesta, no está acabada y monté mi taller en la parte de abajo, pero las cosas se torcieron», lamentó Jesús, al tiempo que pidió de nuevo ayuda porque «estamos desprotegidos«.

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