José Manuel Pena/ En estos momentos tan difíciles para muchas familias humildes de nuestro país y de otros del entorno, por culpa de la llamada crisis económica o financiera, lo cierto es que fastidia que surjan constantes abusos bancarios como le sucede a los más de 70.000 gallegos que son víctimas inocentes del aparato financiero de algunas entidades sin escrúpulos.

 

El ofertar, sin ningún tipo de rubor, productos financieros como los conocidos como “preferentes” ha llevado a miles de familias humildes a no poder disponer de sus ahorros en momentos tan delicados para muchos de ellos. Parece increíble que se juegue de esta manera con el dinero de los demás y mucho más que sean las propias entidades encargadas de gestionar la disponibilidad y el mayor beneficio de los ahorros de sus clientes.

 

Es cierto que todos somos humanos y que los directores e interventores de muchas entidades financieras, por no decir de todas ellas, se ven “martirizados” por sus superiores inmediatos y se ven “obligados” a gestionar nuevos clientes y asegurar cada vez mayor liquidez de las cuentas a plazo o nuevos valores, a través de la picaresca y el engaño se les coloca al cliente que, de buena fe, confía en la entidad de toda la vida. Ahora ésta nada quiere saber de sus dificultades para llegar a fin de mes e incluso le anima a solicitar préstamos, mientras la entidad sobrevive gracias al dinero usurpado. Vergonzoso.

 

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