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Sucesos

Amy volvió a beber la víspera de su muerte

Las primeras informaciones que se difundieron cuando falleció en su casa de Camden, en Londres, el 23 de julio, no eran correctas: Amy Winehouse, no murió de sobredosis, sino por efecto del alcohol. Había  bebido mucho el día anterior. Los resultados de la autopsia, que se han difundido este miércoles, indican que la cantante tenía una tasa de alcohol en sangre cinco veces superior al límite legal para conducir: 416 mg de alcohol por 100 ml de sangre.

También se ha sabido que Winehouse, que luchó contra su adicción a las drogas y al alcohol durante los meses anteriores, no había bebido alcohol en julio hasta el día antes de morir.

Un guardia de seguridad vio a Winehouse a las 10 de la mañana del día de su muerte en su casa  y pensó que estaba dormida. De nuevo comprobó cómo estaba a las 3 de la tarde y llamó a los servicios de emergencia.

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