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Galicia

Nueva Rumasa, viejas costumbres

La situación que está viviendo Nueva Rumasa viene de viejo. El holding ya estaba negociando la refinanciación de su deuda con el Banco Santander desde agosto de 2010, 330 millones de euros que suponían la mitad de las deudas del grupo financiero liderado por la familia Ruiz Mateos. De ahí la negativa del banco a abrir una nueva línea de crédito adicional de 30 millones de euros a cambio de un tipo de interés del 20% y de que tres entidades hicieran depósitos a un año en el banco de Botín por un valor total de 72 millones de euros.

Es lo que se desvela en unas cartas entre la familia y la entidad bancaria, en las que se refleja que la situación financiera en declive de Nueva Rumasa viene ya desde 2008, con un desfase en tesorería de 18 millones de euros. Y lo más grave: engañó a propósito a los 5.000 inversores que adquirieron pagarés emitidos por la compañía, ya que asegura en las cartas que «los tiempos no están para invertir, sino para recoger…». En las cartas, filtradas por la familia, reconoce que la compañía no usó la totalidad del dinero para adquirir nuevas empresas, como constaba en la publicidad, sino para paliar la falta del liquidez del holding. Era «parte del marketing».

Unas cartas llenas de elogios al principio, a veces acompañadas de algún regalo como dvds de fiestas familiares, imágenes de vírgenes o incluso un informe psicológico de uno de los hijos de José María Ruiz Mateos, que fueron degenerando con el paso del tiempo. Ahora, la entidad ha metido a 30 de sus empresas en preconcurso de acreedores, como ya lo había hecho con Clesa, Cacaolat, Dhul o el Rayo Vallecano.

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