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El Gran Canaria llega tarde y el Amfiv se va antes de tiempo

Un encuentro extraño incluso antes de empezar. El Amfiv variaba su horario habitual de juego de toda la temporada para disputar el choque una hora más tarde a petición de los isleños, ya que las combinaciones de vuelos lo aconsejaban para evitar problemas. No hubo manera: el Econy Gran Canaria a las 19 horas aún estaba tomando tierra en Peinador, lo que retrasó el encuentro tres cuartos de hora.

El retraso en el comienzo del encuentro pareció no pasar excesiva factura ni a los locales, aburridos por la espera, ni a los visitantes, recién salidos del avión. Al menos, de inicio. Porque los vigueses movían bien el balón buscando sus mejores opciones aunque a la hora de concretar las acciones en canasta no se mostraban excesivamente acertados. Mientras, el Econy Gran Canaria apostaba por las armas que tan buenos resultados le han dado durante las últimas temporadas: el lanzamiento exterior de Maqui y Manolo, esta campaña apoyadas por la aportación de un tres de la envergadura de Kulboka.

Equilibrio máximo que se mantenía hasta el descanso. Pero no le sentó muy bien a los locales. Los errores defensivos de la primera parte se acentuaron, con numerosos e inexplicables despistes tácticos de un apático y desconocido Amfiv. Los canarios habían llegado tarde al partido pero los vigueses parecía que se iban a marchar del choque antes de tiempo. Ni siquiera las expulsiones por cinco faltas personales de dos de los cuatros canarios, con la limitación que eso suponía para el juego interior visitante, despertaron a un Amfiv carente de chispa, que veía cómo se le escapaba el tercer parcial.

César Iglesias colocó sobre el campo a sus tres cuatros –Alejos, Russell y Envó- para tratar de aprovechar la superioridad de centímetros, pero la maniobra táctica no dio ni mucho menos el resultado esperado. El Aldasa, que seguía dormido, no sólo no recortaba la diferencia sino que veía cómo ésta se incrementaba. Los fallos en situaciones fáciles debajo del aro eran una constante, así como las facilidades en defensa para que los jugadores exteriores isleños pudiesen penetrar y anotar con sorprendente facilidad. Por eso, el técnico del Amfiv deshizo el cambio para apostar de nuevo por su cinco habitual. Pero los locales estaban desconectados y no hubo forma de que se enganchasen de nuevo al partido. La pelota se resistía a entrar en ataque y en defensa a los vigueses les faltó su garra y pelea habituales. La consecuencia, una dolorosa derrota (50-58) que eleva a cuatro partidos consecutivos sin ganar la racha negativa del Aldasa.

 

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