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Foto: Gonzalo Baraja
Foto: Gonzalo Baraja

JUAN MANUEL VIDAL *

Por una vez y sin que sirva de precedente…los ciudadanos nos parecemos mucho a las Cajas, “ninguno de los dos grupos de interés….damos crédito» (para el particular hablaremos de Cajas, si bien los Bancos tampoco se muestran generosos). Empezaré por las Cajas, que resulta más obvio.

 La línea de crédito a los clientes se ha cerrado. Los préstamos que antes se concedían a “go-gó « ahora no sólo se regatean sini que casi son materia de menudeo entre despachos ¿Dónde han quedado los felices tiempos en que las Cajas abrevaron del negocio especulativo alejándose del negocio financiero y de la obra social para el que fueron concebidas?Pero es que los ciudadanos tampoco damos crédito a lo que está sucediendo. Resulta que las Cajas de Ahorros, reducto que los autoridades locales y regionales manejaban a su antojo y beneficio, por mor de las deudas morrocotudas contraídas, está siendo socorrida con el dinero de ayudas públicas, cuando debieran haber previsto reservas en épocas de opulencia como obligó el BDE a los Bancos tras la Operación Banesto, pero no lo hicieron.

 

Lo que ya clama al cielo y enerva sobremanera a los consumidores y usuarios de dichas entidades, presuntamente de crédito y caución es que, pese a cerrarse el grifo de los préstamos, el flujo de capital en algunos escandalosos casos ha seguido manando en forma de pingües beneficios para sus directivos. Ni la situación general, ni las listas del paro, ni los dramas de peticionarios de préstamos, han tenido eco alguno en el staff de estas instituciones financieras, cuya actitud amoral, merece un severo correctivo. Sentaron allí en sus consejos a nepotes y a los acólitos…léase, a los no profesionales.

 

El último caso ha sido el de la cúpula directiva de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, recientemente fusionada con la valenciana Bancaja. Pues en la primera, algunos avispados pretendían repartirse la sustancial y nada despreciable cifra de 25 millones de euros en concepto de bonus entre 10 directivos, casualmente todos fuera de la entidad, pese a haber recibido ayudas públicas del FROB por un monto total de 4.500 millones de euros.

Finalmente ha reinado la cordura y la actual directiva ha decidido cuanto menos aplazarlo hasta la devolución de este macropréstamo, que esperemos no sea regalo, pues los ciudadanos no somos responsables de la codicia ni de la impericia de los «cajeros», «sino sufridos supervivientes que tratamos de salir adelante con nuestros recursos. Pero es que además, el papel de los impositores está secuestrado y politizado según la fuerza dominante, y la participación en el control de gestión queda supeditado a los intereses de dichas fuerzas……

Basta con escuchar la voz de la calle en la televisión, en la radio, en las cartas de los periódicos, o solo pegar la oreja en los mercados, para captar el sentir popular de 4.700.000 ciudadanos parados y cabreados a fecha del corriente, y eso sin mentar las voces de quienes han visto mermados sus sueldos o sus pensiones, no menos mosqueados, que abarcaría ya casi al 100% de la población. La consecuencia es directa otra amoralidad: “no te pago porque soy insolvente». Allí colocaríamos a los sufridos proveedores de las administraciones autónomas y locales deudoras por falta de crédito de estas entidades. para invertir mejor nuestro dinero. Ahora que el negro es el color de moda de la situación y el rojo priva en nuestros números, solo se oye el eco tintineante de los teléfonos o la percutora voz grabada que mejor debería decir que “llamásemos pasados…unos años”., los altos ejecutivos de empresas, bancos y cajas, se repartían bonus, primas o las célebres “stock-options”, ante la atónita mirada de los infelices inversores que, tras una buena operación bursátil, apenas rascaban unas pesetas, que luego fueron euros. Una vez que la crisis se ha cebado sanguinariamente sobre los últimos, vienen los primeros y pretenden cabalgar sobre nuestras osamentas sin pudor ni moral.
Mientras teníamos trabajo, ergo un sueldo mensual garantizado, bien que nos buscaban hasta debajo de las piedras y nos hacían planes “ad hoc»
En época de vacas gordas, cuando “a España no la conocía ni la madre que la parió»
Ahora que solo quedan los rescoldos de la opulencia, del exceso, las Cajas se ven obligadas primero a fusionarse en cadena sin orden ni concierto urbano o provincial, y luego a travestirse en bancos para así poder cotizar en bolsa, rompiendo una tradición financiera de más de 200 años de antigüedad, en una operación que han definido como de “nacionalización de las cajas”, cuando todos sabemos que eran instituciones públicas, pero igual ZP no lo sabía.

El crédito debe volver a fluir con criterios financieros y no clientelares para que el descomunal engranaje gire de nuevo y el lubricante no es otro que los préstamos a las pymes, principales creadoras de trabajo. Este flujo y no el del reparto amoral de primas debe volver a brotar para que “la vida -como decía aquella célebre canción de Julio Iglesias- siga igual”. *Juan Manuel Vidal el sociólogo y periodista.

 

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