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El niño ‘Biutiful’ le quita el Goya a Luis Tosar

Noche reivindicativa la de los Goya. Empezando por el aún presidente de la Academia de Cine, que ha querido irse dejando las cosas claras y poniendo las pilas a todo el sector. Pero las alusiones a la Ley Sinde comenzaba nada más arrancar la XXV Premios Goya con un gag del presentador, en esta ocasión Andreu Buenafuente, que tras la presentación de un corto con escenas de varias películas dijo ‘Eso ha sido una descarga legal’.

Aunque lo más esperado de la noche, además de las categorías reinas, que llegaban a cuentagotas, era el discurso de De la Iglesia, que deja la academia con tantos amigos como detractores por la conocida ley antidescargas. A mitad de la gala, serio, con repetidas miradas a la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, y a la actriz Icíar Bollaín, la que ha sonado como su sustituta, el director ha querido dejar claro que «internet no es el futuro, es el presente», es la forma de compartir información y cultura que utilizan miles de millones de personas.

Para el académico «no tenemos miedo a internet, porque internet es la salvación de nuestro cine. Solo ganaremos al futuro si somos nosotros los que cambiamos, los que nos adelantamos. Las reglas del juego han cambiado, internet es nuestra salvación», recalcó.

Mucha máscara a las puertas del Teatro Real

La emoción comenzaba de puertas afuera del Teatro Real. No sólo por el esperado encuentro entre la ministra y el presidente de la Academia, que se saludaban con dos besos y posaban ante las cámaras agarrados del brazo, sino también por los abucheos de los centenares de internautas concentrados a las puertas del teatro convocados por Anonymus para protestar por la ley antipiratería. Sólo un aplauso tímido para Álex de la Iglesia y muchas caras tapadas con la máscara de ‘V de Vendeta’ y lemas como ‘Salvar la industria no es salvar la cultura’, ‘No a la mordaza digital’ o ‘La cultura no es censura’.

Unas reivindicaciones que se repetían de puertas para adentro de forma clara. La otra cara de la gala dejaba a un Imanol Arias haciendo el símbolo de V como un claro guiño a los manifestantes o a Asumpta Serna con un ‘Viva Wikileaks’ escrito en un folio que enseñó al posar ante las cámaras. Eso aunque la magia de la edición borraba los pitidos en la intervención de Icíar Bollaín, retransmitida con un retraso de 5 minutos.

Los protagonistas de la noche

Con tanta polémica, los verdaderos protagonistas de la noche quedaron un poco eclipsados. Algunos incluso cuando se les iba a entregar el premio, ya que cuando estaban a punto de decir el nombre del ganador del Goya al mejor actor un espontáneo, Jimmy Jump, que se había colado en el Teatro Real se subió al escenario, tomó los micros y cubrió a la estatuilla con un gorro rojo antes de que se lo llevaran los de seguridad. Esa categoría fue a parar a Javier Bardem, por ‘Biutiful’, derrotando al lucense Luis Tosar, que competía por ‘También la lluvia’, que optaba a 13 galardones.

Por la misma película Karra Elejade se llevaba el premio al mejor actor de reparto, un film que también se llevaba el premio a la mejor música original, compuesta por Alberto Iglesias, y a la mejor dirección de producción para Cristina Zumárraga.

Mejor actriz protagonista para Nora Navas, de reparto para Laia Marull y revelación para Marina Comas, ambas por ‘Pa Negre’, de Agustí Villaronga, que también se hacía con el de mejor actor revelación, Francesc Colomer, mejor dirección artística para Ana Alvargonzález, guión adaptado y fotografía para Antonio Riestra. Entrada por la puerta grande de Villaronga con una película rodada en catalán. Por cierto, también conseguía el galardón al mejor director y a la mejor película. Se coló casi por casualidad y ha arrasado.

Mejor canción original para Jorge Drexler por la canción para ‘Lope‘ ‘Que el soneto no nos tome por sorpresa’, que acabó cantando en el escenario. La misma película se llevaba el Goya al mejor diseño de vestuario, que recaía en Tatiana Hernández.

‘Balada triste de trompeta’ se hacía con el Goya al mejor maquillaje y efectos especiales. Tan sólo dos galardones de todas las nominaciones con las que se presentaba a esta edición. ¿Castigo de la Academia? Mientras, ‘Buried‘ se quedaba con el de mejor sonido y guión original. Mejor dirección novel para David Pinillos por ‘Bon appetit’ y mejor documental para el famoso ‘Bicicleta, cuchara, manzana’, que cuenta la lucha contra el Alzheimer del ex presidente de la Generalitat Pascual Maragall, presente en el escenario.

La actriz María Reyes se hacía con el premio al corto de ficción por ‘Una caja de botones’, su bautizo detrás de las cámaras, y el mejor cortometraje documental era para ‘Memorias de un cine de provincias’, de Ramón Margareto.‘El discurso del rey’, de Tom Cooper, del Reino Unido, se lleva el premio a la mejor película europea; ‘La vida de los peces’, la mejor película hispanoamericana en el 25 aniversario de los Goya.

‘Chico y Rita’, con David Trueba a la cabeza, se lleva la estatuilla al mejor largo de animación.

Goya honorífico para Mario Camus, que no pertenece a la Academia del cine. Sus palabras se resumen en una sola frase: «Llama la atención la facilidad con el que nos olvidamos de todo y de todos». Gran discurso.

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