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A bordo del Grand Voyager Destacados

Ya lo dice el chef, dar de comer a un gallego «es muy difícil»

El chef jefe, Pancho Quiñones, y el Corporate Chef, Toni Gleeson.
El chef jefe, Pancho Quiñones, y el Corporate Chef, Toni Gleeson.

ZOE ALONSO (Vigoalminuto-Grand Voyager)/ Los números no mienten: 3.565 huevos, 2.146 kilos de fruta, 1.850 de verduras y patatas, 1.200 kilos de harina, 400 de pescados y mariscos, 380 de pollo, 314 de ternera, 310 de queso, 304 litros de leche y 155 litros de helado. Eso es todo lo que se ha consumido en el ‘Grand Voyager’ en tan sólo cinco días de viaje. En total, 42 chefs y 20 personas de limpieza se encargan de intentar conquistar por el estómago a los pasajeros, aunque en el caso de los gallegos la cosa está difícil sobre todo con el marisco. En la primera noche de travesía del inaugural de ‘Embárcate con Vigo’ ya encontraron el primer fallo: a los gallegos no le puedes dar mejillones congelados.

En las próximas 2 semanas tanto el chef jefe del buque, el malagueño Pancho Quiñones, como el Corporate Chef, Toni Gleeson, intentarán ajustar el menú al gusto de los pasajeros, galleguizando un poco los platos introduciendo ingredientes como el lacón. Y es que la comida dice mucho de la región, aunque tras 35 años de experiencia en cruceros, Gleeson tira por tierra el mito de que los gallegos comemos mucho. «Ganan los brasileños», asegura entre risas.

Los dos pisos de la cocina están conectados con escaleras mecánicas.
Los dos pisos de la cocina están conectados con escaleras mecánicas.

La cocina es uno de los puntos claves del crucero, ya que una mala comida puede arruinar el viaje. Dividida en dos pisos conectados por escaleras mecánicas, de la del ‘Grand Voyager’ salen unos 4.000 platos diarios. Separados por secciones, en las que pastelería y panadería tiene un hueco especial, todo en la cocina es exclusivamente eléctrico y no hay nada que no esté anclado para evitar que se caiga con el vaivén del barco. Y es que el mar marca mucho los tiempos en los fogones: no sólo porque los cocineros (la mayoría de Indonesia, Filipinas y la India) tardan un par de semanas a acostumbrarse a trabajar en movimiento, sino porque cuando hay previsión de mar o mar de fondo se recorta la producción. El truco,no beber y comer algo.

Los platos se limpian en una suerte de tren de lavado; cada alimento tiene su nevera; todo es de acero inoxidable; los platos salen tapados en unas bandejas especiales para evitar que se muevan y poder colocar unos encima de otros en una bandeja; panes y bollería se hacen cada día de forma artesanal… y un inspector de sanidad que viaja a bordo del buque se encarga de que todo cumpla «unas normas más estrictas que en tierra». Se recogen muestras y se guardan en congelación para analizar, además de tener que cumplir la normativa europea y de Estados Unidos, lo que implica un control de aguas, temperaturas, tiempos de cocción, limpieza de comida…

Una exquisitez con la comida que se ha transformado en un premio para Iberocruceros. Durante la última tarde de travesía, el comendador de la Asociación Española de Platos de Oro de Radioturismo le entregó a la compañía la medalla de oro por promocionar la gastronomía española en sus trasatlánticos. Y es la primera vez que este galardón se entrega a una entidad y no a un restaurante.

Freiremar, principal suministrador gallego

El chef jefe es el encargado de realizar las compras para abastecer el barco, que hoy volvió a cargar material en Vigo para la nueva ruta por las islas y Casablanca. Y siempre les suministran las mismas empresas: las de frutas y verduras será una vez por semana en Vigo y las de productos congelados cada dos semanas en el puerto vigués y el de Cádiz.  Y Freiremar es uno de los principales suministradores gallegos de Iberocruceros.

A veces, cuando se necesita un producto en concreto porque se ha agotado o ha habido un extra de consumo, se hacen compras locales que se pagan en efectivo. Eso sí, sólo se compra a empresas especializadas en abastecer barcos, ya que normalmente hay que llevarse puestos unas cantidades grandes de material.

La plantilla

En el grupo Iberocruceros todos los chefs jefe son españoles. En el ‘Grand Voyager’ el que corta el bacalao es Pacho Quiñones, que lleva toda la vida trabajando en restaurantes de hoteles de México, Cuba, Inglaterra, Bélgica… Tras un año a bordo, en un par de semanas dejará el testigo a un compañero para tomarse un par de meses de vacaciones antes de volver a embarcarse en el ‘Grand Mistral’.

Y es que los contratos de los tripulantes son de entre cuatro y ocho meses, durante los que permanecen embarcados, y dos de vacaciones. En cocina trabajan 11 horas diarias de lunes a domingo. Su único descanso: cuando el pasajeros está en tierra visitando el puerto de destino se les da unas horas libres por turnos para que se aireen un poco.

En la cocina todos se manejan en inglés y tienen que estar vacunados contra la fiebre amarilla y la temida gripe A y tomar cursos de salvamento marítimo. Así que tranquilos, si van en crucero todo está bajo control bajo las manos del chef. Aunque todo el mundo vaya haciendo eses por los pasillos a causa del mar, ellos se mantienen firmes tras los fogones.

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