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Galicia

La Diputación de Lugo, tiene gracia pero no salero

El ente provincial ha abierto una investigación interna para intentar averiguar dónde están las 28 toneladas de sal que desaparecieron ayer de sus dependencias

Este es el aspecto que tendría, colocada toda junta, la sal desaparecida de la Diputación de Lugo ¿la ha visto en alguna parte?
Este es el aspecto que tendría, colocada toda junta, la sal desaparecida de la Diputación de Lugo ¿la ha visto en alguna parte?

La Diputación de Lugo se ha quedado algo sosa. No es que su presidente no tenga gracia, que la tiene y mucha, es que ha desaparecido algo de sal de uno de sus saleros, concretamente ¡28 toneladas! No hay que buscar culpables, a cualquiera puede pasarle inadvertido un tipo silvando que lleve en los bolsillos una cantidad de sal que ocuparía cuatro volquetes de cuatro camiones, que bastaría para cocer todo el marisco que se consume en la comunidad desde hoy hasta el año 2202 y que puesta toda junta formaría una montaña de la misma altura que un edificio de cuatro plantas.

El caso ya está en manos de los investigadores, la diputación no ha especificado si Holmes, Colombo, Horatio, que vaya frío debe de estar pasando el hombre del CSI Miami o Anacleto, agente secreto aunque, dado el caso, éste, el policía gordo de los Simpson o le Inspecteur Cluseau, son los candidatos más probables.

Estos sabuesos ya confirmado que el salero, ubicado en la capital lucense, se había llenado con 30 toneladas de sal el pasado jueves que ayer, cuando sus responsables comprobaron que no quedaban más de 2 toneladas en su interior.’Veamos niño, si yo lleno un salero con 30 toneladas de sal y hoy sólo quedan dos ¿cuánta sal me han guindado?

En la resolución del enigma puede ser clave el testimonio del diputado de Obras del ente provincial, Manuel Martínez, quien, apretado por los investigadores en un hábil interrogatorio, ha dicho que «es probable que lo hubiera retirado alguna empresa para tenerlo más cerca de su centro de operaciones, pero queremos saber qué es lo que ha pasado». Un testimonio desgarrador, que pone de manifiesto que los controles de la sal que se realizan en la Diputación de Lugo son igual de exigentes que las pruebas para entrar en el ejército de Pancho Villa o las de guitarrista en la Charanga del Tío Honorio.

 

 

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