Sin sección

El primer día con tu nueva consola

videojuegosEs uno de esos días que cambian al jugón que llevas dentro. El día que te compras una nueva consola. Después de soltar un pastón en la tienda, te plantas en tu casa frente a la caja. La abres. Todo en su envoltorio, todo nuevo… sacas con cuidado los manuales. Ya te los leerás luego(1). Y ya ves el envoltorio, para que no se dañe. Vuelves a mirar la caja, jurando por tus muertos que como en el breve traslado que sufrirá la consola hasta una superficie estable se te caiga y se dañe, te suicidas. Te limpias torpemente las manos con el pantalón, y metes las manos en la caja. La coges, con la presión justa para no dañar la carcasa y evitar que se deslice hasta el temido lugar de reposo de muchos electrodomésticos: el suelo. Leeeeeeeeeentamente… retiras con tu otra mano el embalaje, manteniendo un equilibrio que ya quisieran para si los funambulistas, más teniendo encuenta los pesos de la “nueva generación”. Y ahora si, con la mano ya algo tambaleante, la posas sobre la mesa. Misión cumplida: ¡¡¡a jugar!!!

Y una mierda. Aún te queda conectar los cables de audio/vídeo, el cable de corriente, si se tercia el de red… y ahora si, encender la consola. Miras maravillado el logo de carga, ese que a la tercera vez ya aborreces porque tú lo que quieres es jugar ya. Pero aún hay que configurar la consola: tipo de salida de vídeo, configuración de internet, aclararse con el menú, e incluso tener un principio de infarto al temer que ese cambio de sección que se demora sea un cuelgue de tu consola recién desembalada. Una vez habituado a los controles… ahora si: ¡¡¡a jugar!!!

Pero ¿con qué? Y aquí llegará la decisión que determinará con que ojos veremos nuestra nueva adquisición. El primer juego que metes en tu nueva consola es crucial para formarte una idea real de lo que has comprado. No es lo mismo ver tu flamante nueva 360 funcionando por primera vez con el Forza Motorsport 3, que con el Vampire Rain. Tampoco es lo mismo hacerlo en una tele de alta definición que en la vieja tele de tubo del salón. O escuchándola en mono, que hacerlo con un 5.1. Por eso las compañías se esfuerzan en crear packs con juegos punteros, para causar una primera buena impresión en el jugador.

Si empezamos a jugar con un buen producto, la expectativas hacia la máquina quedan cubiertas. Le meteremos un buen tute; sin embargo, si es mediocre, se habrá creado un cierto clima de desconfianza… Sea como fuere, el primer dia no es “el juicio final”, pues progresivamente los catálogos van dejándonos joyitas. Sin embargo, algunas compañías parecen no entenderlo; si, hablo de Sony. Todas las PlayStation han tenido una oferta de salida escasa y de paupérrima calidad, pero en general, al comprar un consola en su lanzamiento, y sobre todo, la punta de lanza de una nueva generación, puede hacer que nos llevemos unos buenos chascos.

Pero casi más importante que el primer juego es… la propia decisión de comprar una consola. Me parece curioso como cada cierto tiempo en los foros que frecuento surge gente que se plante vender alguna de sus recientes adquisiciones porque no colma sus expectativas. Y es que el primer paso para no acabar decepcionado, y con la sensación de haber tirado el dinero, es informarse de que ofrece cada plataforma y ver cual se ajusta a nuestras necesidades. En definitiva, no comprar a lo loco.

Así que ya sabéis niños, antes de pedirles a los reyes una nueva consola que vuestros papis se aseguren de que habrá juegos que os gusten.

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1. Si, la mayoría de la gente ni los toca.

Fuente: www.alfagamer.com

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